Lex Dix Commandements: L'envie d'aimer




"L'amor de cadascú ajudarà a transformar l'humanitat i el món a on vivim."




Daniel Lévi: L'envie d'aimer

C'est tellement simple, L'amour
Tellement possible, L'amour
A qui l'entend
Regarde autour
A qui le veut, Vraiment
C'est tellement rien, D'y croire
Mais tellement tout, Pourtant
Qu'il vaut la peine
De le vouloir
De le chercher, Tout le temps

Ce sera nous, dès demain
Ce sera nous, le chemin
Pour que l'amour
Qu'on saura se donner
Nous donne l'envie d'aimer

Ce sera nous, dès ce soir
A nous de le vouloir
Faire que l'amour
Qu'on aura partagé
Nous donne l'envie d'aimer

C'est tellement court, Une vie
Tellement fragile, Aussi
Que de courir, Après le temps
Ne laisse plus rien, A vivre

Ce sera nous, dès demain
Ce sera nous, le chemin
Pour que l'amour
Qu'on saura se donner
Nous donne l'envie d'aimer

Ce sera nous, dès ce soir
A nous de le vouloir
Faire que l'amour
Qu'on aura partagé
Nous donne l'envie d'aimer

C'est tellement fort
C'est tellement tout

L'amour

Puisqu'on attend
De vies en vies
Depuis la nuit
Des temps

Ce sera nous,
Ce sera nous,
Ce sera nous,
Pour que l'amour
Qu'on saura se donner
Nous donne l'envie d'aimer

Ce sera nous, dès ce soir
A nous de le vouloir
Faire que l'amour
Qu'on aura partagé
Nous donne l'envie d'aimer...

Llibre: La Maestría del Amor


Extracte del llibre del Dr. Miguel Ruiz: La Maestría del Amor.

"La cazadora divina"

(En la mitología griega existe un historia sobre Artemisa, la cazadora divina. Artemisa era cazadora suprema porque podía cazar sin tener que esforzarse demasiado. Era amada por todos los animales, y ser cazada por ella se consideraba un honor. Su forma animal era la de un ciervo mágico al que resultava casi imposible cazar.

Y así vivió Artemisa en perfecta armonía con el bosque, hasta que, un día el rey le dio una orden a Hércules, el hijo de Zeus, le ordenó que cazara al ciervo mágico de Artemisa. Hércules, no se negó, y se adentró en el bosque para cumplir su misión. El ciervo cuando vio a Hércules, no se asustó, e incluso le permitió acercarse. Sin embargo, al ver que éste se disponía a capturarlo, se alejó corriendo, poniendo claramente de manifiesto que jamás podría cazarlo.

Ante esta situación, Hércules recurrió a Hermes, el mensajero de los dioses por ser el más rápido, para que le prestase sus alas, lo que le permitió ser más rápido que Artemisa, y cazar la presa más valiosa. Ya te puedes imaginar la reacción de Artemisa. Había sido cazada por Hércules, y por supuesto, quiso vengarse. No obstante, éste se había convertido en la presa más difícil.

A todo esto, Artemisa sentía una imperiosa necesidad de capturarlo, pero no se trataba nada más que una ilusión. Creía que estaba enamorada de él y lo quería para ella sola, de manera que lo únio que tenía en la mente era conseguirlo, y esto llegó a convertirse en una obsesión que la llevó a perder la felicidad. Empezó a cambiar. Dejó de estar en armonía con el bosque, y se puso a cazar sólo por el placer de conseguir una presa. Y así rompió sus propias reglas y se convirtió en una predadora. Ahora los animales le tenia miedo y el bosque empezó a rechazarla.

Hércules, en ocasiones iba al bosque a fin de visitar a Artemisa. Y cada vez que acudía, ella hacía todo lo que estava en sus manos para cazarlo. Cuando estaba con Hércules, se sentía desbordada de felicidad aunque sabía que él se marcharía, lo que la hacía sentirse celosa y posesiva. Lo odiava y lo amaba al mismo tiempo.

Un día, Hermes adoptó una forma animal, y en el mismo instante en que ella se disponía a destrozarlo, se convirtió en un Dios. Hermes le explicó que había fallado, y con esta nueva conciencia, Artemisa se acercó a Hércules y solicitó su perdón. Lo que había provocado su caída no había sido nada más que su importancia personal. Pidió disculpas a cada flor y a cada animal hasta que recobró el amor, y así se convirtió, de nuevo, en la cazadora divina.

Te explico esta historia para que sepas que todos somos cazadores y presas. ¿Por qué cazamos ? Cazamos a fin de satisfacer nuestras necesidades. Los seres humanos persiguen el amor. Sentimos que necesitamos ese amor porque creemos que no tenemos amor, y eso nos pasa porque no nos amamos a nosotros mismos. Vamos en busca del amor en otros seres humanos como nosotros y esperamos recibirlo de ellos cuando, de hecho, esos seres humanos se encuentran en la misma situación que nosotros.

Cuando Artemisa fue consciente de su caída, volvió a ser quien había sido porque todo lo que necesitaba estava en su interior. Y lo mismo vale para todos nosotros, ya que todos somos como Artemisa tras su caída y antes de su redención. Buscamos afanosamente el amor. Perseguimos la justicia y la felicidad. Perseguimos a Dios, pero Dios está en nuestro interior.

La caza del ciervo mágico te enseña que tienes que buscar en tu interior. Si no te olvidas de Artemisa, siempre encontrarás amor en tu interior.)